LOCALIZACIÓN

 

En pleno campo de Montiel, al sureste de la provincia de Ciudad Real se sitúa esta pequeña localidad próxima a las estribaciones de la Sierra de Alcaraz, dentro de un paisaje donde predominan las pequeñas elevaciones.

            Limita al sur con la provincia de Jaén en sus términos de Chiclana, Montizón y Castellar, al norte  con la Torre de Juan Abad, su antigua cabecera y, con los de Almedina y Puebla del Príncipe al Este.

            Todo él se encuentra en la Cuenca del Guadalquivir, cercano a los ríos  Guadalmena, Dañador y Guadalén, en los que desembocan varios arroyos.

 

           El clima de Villamanrique, por su latitud, se incluye dentro de los climas mediterráneos, caracterizados por la estacionalidad de las temperaturas, inviernos fríos y veranos cálidos, sequía estival y precipitaciones irregulares a lo largo del año. Primavera y otoño son prácticamente dos estaciones de transición, pudiendo darse en ellas situaciones típicas de invierno o verano.

Dada también la situación del interior peninsular en que nos encontramos, rodeados por montañas al norte, este y sur, las posibles influencias del Atlántico y del Mediterráneo apenas son suficientes para cambiar esta situación tan contrastada, lo que además incide en que el nivel de precipitaciones no sea muy elevado.

Los cambios de temperaturas son bruscos, no existe una suavidad y moderación, ya que nos hallamos en una zona que arroja en la estadística un gran arco térmico entre las distintas estaciones del año.

 Geológicamente presenta gran uniformidad, terrenos de principios del Mesozoico (secundarios) formados por dos pisos, el inferior formado por margas acompañadas de yesos o irisadas arcillas de colores rojizos, debido al óxido de hierro, y el superior formado por calizas más o menos magnesianas.

Entre las margas y arcillas aparecen lechos de areniscas, que suelen ser también de color rojizo.

            La arenisca que más abunda es la de grano grueso, el cemento arcilloso y la caliza.  Las calizas del piso superior son permeables, por eso no existen apenas corrientes superficiales de agua, pasando las precipitaciones al interior por una serie de conductos y grietas.

            Por tanto, son las aguas subterráneas las más importantes en la formación de la red hidrográfica comarcal, existiendo algunas fuentes o manantiales que dan lugar a arroyuelos.

Otro elemento importante del paisaje son los pizorros, que son cuarcitas de color gris o gris con tonalidades rojizas o blancas.

           La vegetación silvestre predominante es el matorral, compuestos por romero, jaras, tomillo, cantueso, espliego, salvias, etc., que proliferan en grandes extensiones que con anterioridad probablemente fueron encinares y hoy son zonas de explotación agropecuaria.

En otras zonas, el encinar ha cedido forzosamente su espacio al hombre para el provecho de cultivos tradicionales de secano, como el olivo, la vid y los cereales.

La encina y sus formaciones, los encinares, constituyen el elemento arbóreo de mayor profusión en nuestra zona, que suele estar acompañada de madroños, olivillas, aladiernos y esparragueras.

Entre la fauna destacan principalmente las aves (perdiz común, codorniz, cigüeña común, carraca, tórtola común, abubilla, paloma torcaz, focha común, ruiseñor común), mamíferos (conejo común, liebre mediterránea) y algún reptil.

             Su población que asciende a 1750 habitantes, se dedica fundamentalmente a las tareas agrícolas y ganaderas, muy importantes en toda la comarca. La base económica de Villamanrique ha sido y sigue siendo la agricultura y la ganadería.

             Fundamentalmente  encontramos cultivos de cereales (cebada, centeno, trigo...), el olivo, la vid y las pequeñas huertas en menor número.

               En la actualidad el ganado caprino y ovino no tienen la importancia de años atrás, sólo quedan unas cuantas familias que viven de ello. El sector ganadero más representativo de Villamanrique es el bravo, contando con diversas ganaderías de reses.

               La actividad cinegética tiene también gran importancia en el pueblo, no limitándose al mero carácter deportivo o de ocio, sino que genera actividad empresarial y tiene una enorme influencia en la actividad socioeconómica.

               La industria  es escasa debido al tamaño reducido del pueblo y a las distancias que lo separa de los grandes núcleos urbanos. A pesar de ello existen talleres de confección, carpinterías de madera y aluminio, fábrica de hielo, cooperativa de aceite y varias empresas dedicadas a la construcción.

               El sector terciario está representado por los siguientes servicios: panaderías, tiendas de comestibles, ferreterías, establecimientos de artículos de regalo, peluquerías y centros de belleza, cajas de ahorros, zona de restauración, de copas y baile,… Además la localidad cuenta con una casa rural en la Finca Matamulas.