BAÑOS DE PERETE

  Los Baños de Perete se encuentran a media legua (saliendo de Villamanrique por la carretera que nos lleva a Montizón, villa de la provincia de Jaén, tras dejar a nuestra derecha la pequeña ermita de San Cristóbal) está la fuente llamada Perete es de agua mineral reconocida como muy útil contra la obesidad y las llagas.

Hoy la soledad y las hierbas reinan en Perete. Cerradas sus cabinas y baños, sus puertas de color verde marchito, y diminutos ventanucos permanecen cerradas.

Vacías y deterioradas sus bañeras...todo se encuentra en desuso, con algún que otro objeto, inútil, escondido entre la maleza y que el tiempo a teñido de óxido.

Desde que se cerraron los Baños, allá por comienzos de los años setenta, no se llegan a estas tierras, aquellas aguerridas madres, llevando de la mano a sus hijas, doncellas ellas, solicitando al bañero día y hora, para los baños de aguas frías y perfumadas, ya que la hija era "mocica", y aun “ no le había bajado la menstruación”.

La memoria popular de las gentes conserva los grandes resultados que obraban las aguas en aquellas mozas recalcitrantes a tener su primera regla.

Tampoco acuden aquellos afectados, enfermos pertinaces en sus dolores reumáticos y artríticos a tomar los relajantes y beneficiosos baños de aguas calientes, a los que previamente en el gran caldero que existía en el exterior, se le habían añadido hierbas silvestres que impregnaban con su aroma todo aquello cuanto acariciaban...

 Ignoramos si las aguas ferruginosas de los baños de Perete fueron conocidas en la antigüedad, como algunos de los balnearios y hervideros de aguas termales de nuestra provincia.

La ausencia de vestigios arqueológicos no permite confirmar tal cosa, pero tampoco negarla.

Constatándose de forma apreciable que la acción del hombre a través de los siglos ha modificado substancialmente el medio ambiente, siendo alteradas unas condiciones primarias que no han llegado hasta nosotros y que desconocemos.

Lo cierto es que los Baños de Perete empiezan a figurar con cierta asiduidad en documentos escritos en el siglo XVIII, como una descripción de la Encomienda de Montizón del año 1740, y en la cual no se da noticia alguna de las propiedades beneficiosas de sus aguas, limitándose a constatar la presencia del lugar de Perete, pero según un conocidísimo estudio del siglo pasado esta agua son recomendadas

para la lucha contra “...reumatismo, amenorreas, llagas, clorosis, afecciones cutáneas, menorragias, obstrucciones de las vísceras abdominales, herpes, esterilidad, sofocaciones uterinas, erisipela, gota, sífilis, ciática, anorexia, dispepsia, pirosis, escorbuto, temblores...”

Pero indistintamente a esto, la magia de las aguas desempeño un papel fundamental en la medicina popular-casero-mágica.

 Será el siglo XIX el momento de máximo esplendor de los Baños de Perete, su fama traspasará las fronteras locales y comárcales, convirtiéndose en lugar de encuentro de numerosos enfermos.

Figuraran los Baños, entre otras, en las obras de Madoz, de San Sebastián  de Miñano, en la guía de  Ciudad Real de Don Domingo Clemente del año 1869, en la Gran Crónica General de los pueblos de España, etc. Remarcando en todas ellas la finura y propiedades sanadoras de sus aguas.