RUTA DEL QUIJOTE POR EL CAMPO DE MONTIEL

 

 

El tercer tramo de la Ruta del Quijote, es el que pasa por tierras de Villamanrique, y tiene una longitud de 220 kilómetros que discurren con inicio en Villanueva de los Infantes y destino Almagro y Calatrava la Nueva.

Este tercer sector de la ruta, nos conducirá hasta los límites de La Mancha, por las soledades de unas sierras que sirvieron al caballero Don Quijote como lugar de retiro y meditación de sus nuevas y temerarias empresas.

Partiendo hacia el sur desde Villanueva de los Infantes, la ruta desciende hasta el solitario castillo de Montizón, que ofrece a quien quiera acercarse a sus murallas una bella panorámica del río Guadalén corriendo a sus pies, entre un espeso bosque mediterráneo, donde todavía campean el lince, el águila imperial y la cigüeña negra. Más adelante el camino se bifurca hacia Santa Cruz de Mudela y Almuradiel. Otros conjuntos históricos de la zona son Moral de Calatrava y Viso del Marqués, donde se encuentra el impresionante palacio del primer Marqués de Santa Cruz, que pese a estar tan alejado del mar, sirve en la actualidad como Museo-Archivo Nacional de la Marina Española. Tras volver a la ruta principal y cruzar el embalse de la Cabezuela, el viajero divisará Valdepeñas entre un mar de viñas.

Allí resulta obligatorio visitar tanto la frescura de la iglesia de los Trinitarios , como la de sus bodegas. Siguiendo la ruta siempre hacia el norte, el viajero no podrá evitar darse un buen paseo por la Plaza Mayor de San Carlos del Valle, donde el tiempo parece detenido. Siguiendo el cauce del río Azuer, sembrado de molinos de agua, pronto llegaremos a Manzanares, antaño cruce de las cañadas de La Mesta y en la actualidad centro neurálgico de toda la comarca. La ruta continúa camino hacia el oeste hasta llegar a Almagro, conjunto histórico que cuenta, entre otros muchos puntos de interés, con su Plaza Mayor o el Corral de Comedias. El trayecto finaliza en el sacro convento - castillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey, desde donde el viajero divisará nuevamente las lejanas estribaciones de Sierra Morena

 

 

 

Ruta 1:    Aventura de D. Quijote en Villamanrique: El Llano. Venta Nueva

        Según las descripciones hechas en la primera parte del libro de Don Quijote, Venta nueva, una antigua venta situada en el punto de confluencia de los caminos reales desde Andalucía a  Valencia (antigua vía romana y actual Vereda de las Serranas) y de Toledo hacia Segura y Cazorla.

        La venta nueva esta situada lejos de la población, cerca de la carretera local de Villamanrique a Montizón, casi en el límite de las provincias de Jaén y Ciudad Real.

       Figuraba ya en los mapas del siglo SVI, con el nombre de la Venta del Villar. En 1.617 Suárez de Figueroa, comendador de Segura, manda reconstruirla totalmente y se la llama Venta Nueva. Aún puede leerse la inscripción en el dintel de su portada

   

        Por ser encrucijada de caminos fueron numerosos los personajes que pasaron por ella según las referencias literarias e históricas.

        En el estudio realizado por I. Jiménez acerca de los itinerarios en la novela picaresca en la Manchas re refiere al pícaro “Gregorio Guadaña”. Gregorio contando sus correrías se detiene en esta venta  “que saltea en  Sierra Morena” ya en el siglo XVII: Durante el siglo XIX aún se hablaba de lo peligrosos que resultaban  estos caminos y las venas que los flanqueaban por los repetidos robos a los caminantes.

        Otros ilustres personajes pasaron por aquí: Felipe IV y su séquito, Cosme de Médicis… y Cervantes, quien sitúa en esta venta del medievo donde Sancho pasó al llevar la carta a  Dulcinea.

 

La Visita Guiada a la Venta  Nueva  comprenderá  el transporte hasta la Vía Augusta donde se sitúa ésta , y la recreación en vivo del capítulo de la obra cervantina.

He aquí la descripción de dicho  paso de Sancho por esta venta:

  

EL LLANO. VENTA NUEVA. CAMINO DE SANCHO AL LLEVAR LA CARTA A DULCINEA

Llevando Sancho la carta a Dulcinea, ya en el camino real y buscando el del Toboso, supongo que ahora iría a dicha Venta por el camino más corto, y si lo buscaba es porque no era el mismo que habían traído, por Torre de Juan Abad y Cózar, llega a la venta del manteo «otro día a la hora de comer» XXVI, págs. 348 y 349, «en saliendo al camino real, se puso a buscar el del Toboso, y otro día llegó a la venta donde le había sucedido la desgracia de la manta... por ser la hora de comer.» Lo que nos hace suponer que esa noche durmió probablemente en Venta Nueva, antes del Villar, perteneciente por entonces al Duque de Feria, donde también pernoctó Cosme de Médicis, perfectamente descrita y documentada por Corchado Soriano.

Esta venta, hoy casa de labor, está en plena Vía Augusta , en el término municipal de Villamanrique, antes de entrar en Sierra Morena, a ella confluyen varios caminos antes de cruzarla, uno de ellos el citado camino de carros de Andalucía, curiosamente al terreno circundante todavía se le sigue llamando «el llano» y conserva una cocina peculiar posiblemente de la época, distando como unos 20 kilómetros o media jornada de la que suponemos venta del manteo de Sancho.

Llevando la carta se encuentra Sancho en la venta que lo mantearon con el Cura y el Barbero que iban en busca de don Quijote, y a medio día se vuelve con ellos a buscarlo, debieron dormir nuevamente en la citada Venta Nueva, pues llegaron otro día a las tres de la tarde a las señales de retama que había dejado Sancho, XXVII, págs. 356 y 369; hallando a don Quijote como a unos tres cuartos de legua en el lugar de su penitencia, XXIX, pág. 402.

Ya todos de vuelta a su pueblo, se adelantaron el Cura y el Barbero por ir a pie y más deprisa, y esperan a los demás en «el llano», XXIX, pág. 407; debieron dormir otra vez en Venta Nueva, pues no llegan a la del manteo de Sancho «que estaría como a dos leguas», hasta otro día a la hora de comer, XXIX, pág. 409. En el camino dice don Quijote a Sancho: «de que me parece que fuiste y viniste por los aires, pues poco más de tres días has tardado en venir desde aquí al Toboso, habiendo de aquí a allá más de treinta leguas». XXXI, pág. 429; distancia real poco más o menos del Toboso al lugar que describo.

Subiendo de Sierra Morena, dice también el Cura a la princesa Micomicona: «si es así, si vais al reino de Micomicón, y embarcáis en Cartagena, por mitad de mi pueblo hemos de pasar, y allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena», XXIX, pág. 409, es decir, que el Cura era de un pueblo situado en el cruce del camino que llevaban hacia el norte, con el citado camino Mérida-Cartagena o camino real de la Plata.

De la venta del manteo de Sancho, al pueblo de don Quijote, nos dice el Cura «no está más de dos jornadas de aquí», XXXVII, pág. 523, lo mismo que habían tardado en venir; y como llegan a su pueblo seis días después, suponemos que Cervantes cambió el camino para prolongar su relato, como así lo creen diversos autores.

En contra de su primera intención, y posiblemente por la intervención de los distintos personajes, el Cura y el Barbero, vuelven a salir de Sierra Morena por el mismo sitio que habían entrado, y como Sancho se temía allí les esperaba la Santa Hermandad; si bien por intercesión de sus acompañantes no los prenden, XLV, pág. 641, «traía un mandamiento contra don Quijote, a quien la Santa Hermandad había mandado prender, por la libertad que dio a los Galeotes».

Emprenden el camino con Don Quijote encerrado en una jaula de madera en un carro de bueyes que por allí acertó a pasar, y en efecto en esta dirección pasaban muchos carros vacíos después de haber llevado la madera de la Sierra de Alcaraz a toda la Mancha y Campo de Calatrava.

Explicaríamos la mayor tardanza si suponemos que optaron por el camino a Toledo desde Villanueva-Cañamares-Ruidera-Argamasilla, para lo cual hacen hasta dos leguas, XLVII, págs. 661 y 662, en esta dirección, y paran en un valle para que pasten los bueyes; en el camino los alcanzan hasta seis o siete hombres, servidores de un canónigo de Toledo que venía con ellos. «Vio que a sus espaldas venían hasta seis o siete hombres de a caballo... deseosos de llegar presto a sestear a la venta que meno de una legua de allí parecía» (id), sin embargo el canónigo envía a por viandas a la venta para comer con tan extravagante comitiva, se acomodan y comienzan a comer, llegando a ellos un cabrero que les relata sus desgraciados amores, después de haberlo tranquilizado con: «y el decir esto y el darle con la punta del cuchillo los lomos de un conejo fiambre» y un trago de vino, CL, pág. 701; comida, bebida y costumbre normal en esta región.

Si el lugar de la comida fue como supongo «debajo del recuesto», LII, pág. 714, de la ermita de la Virgen de los Desamparados coincidirán las siguientes circunstancias: Un pueblo tres kilómetros al norte de donde trajeron la comida, de donde sería el Cura y de donde traerían a la Virgen en rogativas, o porque el día 1º de septiembre se lleva al pueblo, por eso el Cura conoció a otro que venía en la procesión, LII, pág. 716. Un cortijo todavía llamado de los Canónigos de donde vendría éste, dos kilómetros al sur y una aldea pequeña y rica como a tres leguas al sur con un enorme y centenario álamo en la plaza donde Vicente de la Rocha contaba sus aventuras, también como todavía hoy se sigue haciendo. «Sentábanse en un poyo que debajo de un gran álamo está en nuestra plaza» LI pág. 705 y que no puede ser otro que el pueblo de Albaladejo. Ya nos dice Luís Cevallos la costumbre de Cervantes y de la Mancha de llamar álamo al hoy llamado olmo negro, que es el que hay en dicha plaza.

De aquí se despiden todos, llegando don Quijote a su pueblo el día tres de septiembre, domingo, y terminando la segunda salida.

 

Ruta2 B)Visita Guiada a las casas señoriales de Villamanrique, Casa Grande  De los Manrique, Iglesia San Andrés Apóstol, Visita fachadas Casa Inquisición y Ermita de San Miguel

Esta ruta consistirá en la visita guiada a los principales monumentos de interés cultural situados en Villamanrique, la mayoría de ellos coincidentes en su edificación con la época en la que se escribió El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, lo que permitirá contextualizar la obra cervantina en el  entorno Villoreño.

      Esta ruta comenzará con la Visita al monumento histórico Casa de los Manrique

         Es la mansión que  según las primeras noticias e Maestro Don Rodrigo Manrique otorgó a Belmonte de la Sierra, nombre primitivo de este pueblo, en la carta de privilegios por la que cedía en el año 474 a e l Concejo de esta Villa.

   

             El hecho de que dicha casa perteneciese a la familia del poeta Jorge Manrique, señores de Montizón ( y poseedores del mismo nombre cercano a la villa) no  exime las discrepancias existentes en torno a s i el Maestro la ocupó al ostentar  el cargo de Gobernador de Ciudad Real y Campo de Calatrava  a raíz de la Guerra de la “Beltraneja”. Ya que, incluso el escudo que ostenta en el dintel de la puerta es de la familia Montoya y su factura  es posterior a  la época en que Jorge Manrique ocupó dicho cargo.

             La relevancia de dicho caso, no radica exclusivamente en su pertenencia  a tal noble familia y en la posibilidad de que fura habitada o no por ella, sino también en el gran interés que representa como ejemplo de casa solariega del Renacimiento.

Entre sus características más relevantes resaltan la portada y el balcones dintelados y el patio porticado en sus cuatro lados. Con tres alturas, la primera forma una galería  con columnas de piedra, la segunda una galería con balaustradas de madera, y la tercera presenta unos huecos tabicados.

             Ya en el Decreto de )7/1993 de 23 de Julio, el   Sr. Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, don José Bono Martínez le declaraba Bien de interés artístico y cultural como inmueble correspondiente a la Casa de los Manrique.

 A continuación se visitará la Iglesia “San Andrés Apóstol”, la ermita de San Miguel y la Casa de la Encomienda.

 

    La iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol data del siglo XVI; en la relación  histórico – geográfica de 1578 se habla de la iglesia diciendo de ella que posee dos capillas: Una de Nuestra Señora de Gracia y otra de Martín de Ulloa

  

 La iglesia fue construida por la orden de Santiago y es del tardío Gótico o transición al Renacimiento en la Provincia de Ciudad Real.

    Actualmente presenta una única nave con capillas laterales y tres accesos: El Principal en uno de los lados mayores (lado sur) y dos accesos en los lados Norte y Oeste. La nave es de planta rectangular con ábside de tres lados con potentes contrafuertes.

   Tiene una torre en el ángulo Sur – Oeste a la que se accede por una interesante y poco frecuente escalera de caracol de piedra labrada que no tiene eje en el centro (como las propias del siglo XV) sino que aparece un ojo lo cual nos hace deducir que es del siglo XVII.

 

   Todos los escalones de esta bella y peculiar escalera (unos 107) son iguales. Otra peculiaridad de la escalera es que la nervadura es cada vez más fluida y las claves que juntan los nervios son cada vez más hermosos y tallados.

                                

   Tiene varias capillas laterales. Dos de ellas son más antiguas (aproximadamente del 1850 – 90) y otras construidas con posterioridad, una de las cuales se usa como sacristía fechada del Sur y que se terminó en 1747.

  

Llama poderosamente la atención su bella fachada también del siglo XVI. Es una de las portadas más interesantes de todo el renacimiento de la zona. Esta muy en relación con el estilo de Andrés de Valdevira y presenta notables similitudes con la puerta de la Aduana en el Ayuntamiento de Alcaraz, en relación con el estilo del italiano Jacoppo Florentino. El acceso está formado por un arco de medio punto impostado sobre unas jambas decoradas con grutescos muy bien labrados. Se flanquean por dos columnas sobre plinto y los capiteles presentan un carácter zoomórfico; en las enjutas del arco se esculpen dos laureas con filactélias que albergan dos personajes masculinos que podemos identificar con los reyes bíblicos David y Salomón, constructores del templo de Jerusalén lo que indicaría que el humanista que da el programa iconográfico trataba de identificar esta iglesia y a lo que se encarga de su construcción con el templo de Jerusalén y sus constructores.

 

   En el cuerpo superior de la portada, a ambos lados, en esculturas exentas destacan, a la derecha, la Virgen y a la izquierda el ángel configurando la escena de la Anunciación; en su centro, un templete alberga una hornacina con un Calvario, flanqueado por grifos que tienen un carácter protector.

   Al coro se accede por la escalera de caracol que también sube a la galería de la portada principal y a la torre.

   En la pared Sur del coro hay una puerta de arco y da a un cuarto en el hueco de la torre y en la pared Norte hay una inscripción que indica que la capilla se acabó de construir en el año 1607.

   En el interior encontramos tres bóvedas estrelladas, dibujadas por finas nervaduras que ascienden y se abren en abanico desde columnas corintias adosadas a las paredes.

   En la capilla mayor apreciamos una cúpula de media naranja que descansa sobre las pecinas decoradas con motivos pictóricos de temática religiosa entre las que reconocemos a los 4 evangelistas.

   Del retablo del altar mayor solo queda la parte superior y en él aparece un crucificado sobre una pintura que se encuentra en mal estado. El resto fue destruido durante la guerra civil.

            La iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol se declaró bien de interés cultural, con categoría de monumento en Octubre de 1991.-

            La visita guiada finalizará con la visita guiada  a las heráldicas de las casas señoriales de Villamanrique.

En la Villa de  Manrique se encuentran gran número de casas señoriales del s .XVI y XVII, cuyos escudos nobiliarios reflejan la nobleza de sus moradores y su pertenencia  a la orden de Santiago.

            Estos  escudos de armas que hoy pueden admirarse en Villamanrique están todos vinculados a la historia de  la encomienda de Montizón.

Desde la muerte de Jorge Manrique en 1479,hasta  el pase  del maestrazgo de las órdenes al Rey Católico, diez años después, la encomienda de Montizón fue  gobernada por medio de administradores nombrados por el Consejo de Órdenes.

La encomienda al MARQUÉS DE CARACENA Y CONDE DE PINTO, LUIS TOLEDO CARRILLO, virrey de Valencia. La hija  su tercera esposa ,Luisa, contrajo matrimonio con SEBASTIÁN SUÁREZ DE MENDOZA, VIRREY DE NAVARRA, CONDE DE LA CORUÑA Y VIZCONDE DE TORIJA, quien  recibió la encomienda en 1626  al fallecimiento del Marqués .Durante su permanencia al frente de los territorios de Montizón y Chiclana, el conde de La Coruña debió rehabilitar la Casa de la Encomienda o Casa de Montizón y Chiclana y, como era costumbre entre los comendadores, puso sus armas en la fachada del edificio como señal o marca personal que recordase a sus sucesores en la merced real que las obras habían sido realizadas a su costa.

 

            Al quedar vacante una vez más la encomienda, fue nombrado administrador el Marqués de Casano, García de  Barrionuevo y  Peralta responsabilizándose  de Montizón y Chiclana desde el año  1647 hasta 1648 que fue designado comendador PEDRO ANDRÉS DE GUZMÁN, MARQUÉS DE   ALGABA. El rey le concedió los  beneficios materiales de las tierras de Montizón y Chiclana “ con la obligación de socorrer a su madres, la marquesa de Portocarrero”

                                     

            En   1682 se hacía cargo de la encomienda NICOLÁS FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA, quien administró las rentas de la encomienda y realizó las mejoras y modificaciones que reclamó el patrimonio. La presencia de este administrador en Villamanrique tendría una expresión heráldica de notable interés. La figura de Nicolás Fernández de Córdoba, marqués de la Granja, constituye un prototipo de la alta nobleza española. En su genealogía el personaje aglutina por línea paterna las referencias familiares de Fernández de Córdoba, Figueroa y Ponce de León; por línea materna  era de la Cerda y Aragón, llevando consigo la sucesión al ducado de Medinaceli.

Al fallecimiento de  su hermano primogénito, Nicolás acumuló en su persona los títulos de duque de Feria y de Medinaceli más los marquesados de Montalbán, Pliego y La Granja.

  

            Otro comendador dejó esculpidas también sus armas de linaje en una fachada de Villamanrique, se trata del duque DE GUASTALA, VESPASIANO GONZAGA Y CAPÚA, titular de la encomienda de Villahermosa en 1678.

La presencia del Duque de Gástala en la villa puede obedecer al matrimonio de Vespasiano con la CONDESA DE PAREDES DE NAVA, MARÍA MANRIQUE DE LARA, señora de Villapalacios.

Los Manrique debieron mantener presiones importantes en la zona.

Vespasiano Gonzaga edificó o reconstruyó la casa de los Manrique en la villa del mismo nombre y puso sus armas personales en la fachada, un blasón que en nada desmerecía de los condes de Paredes de Nava, ya que él unía al ducado de Gástala los títulos italianos de príncipe de Malfeta y del Sacro Imperio, además del parentesco con el papa Sixto V, que era su tío abuelo.

 

 

Ruta 3  c)Visíta Guiada a Castillo de Montizón, Castillo de Eznavejorre o Torres de Xoray , y Torre de la Higuera

 

            Los amantes de los castillos  encuentran en Villamanrique varios vestigios medievales dignos de visitar. La ruta hacia el Castillo de Montizón, Castillo de Eznavejore y  Torre de la higuera inundará al visitante en   una maravillosa historia cargada de misterio y  leyendas, que contribuirá a dotar de un maravilloso recuerdo cultural en su visita por la Ruta del Quijote.

 

Visita al CASTILLO DE MONTIZON

    En el antiguo camino romano a Andalucía  se levanta el CASTILLO DE MONTIZON, declarado Monumento en 1.983. Se encuentra situado sobre una gran roca, bordeada por el río Guadalén, que forma una hoz en torno a ella  y que servía de foso, en un paisaje agreste de gran belleza.

 

Se trata de una construcción defensiva, muy alterada por las reformas que sufrió  durante la conquista y reconquista de las tropas árabes y cristianas, y también decimonónicas, ya que fue convertido en casa de labor y residencia señorial a partir de la desamortización.

        Este castillo lo fundó don Pedro Pela y Correa, Maestre de los caballeros de la Orden de Santiago.

Se comenzó en el siglo XIII acabándose en el XIV  y se realizó para sustituir  al cercano castillo de Eznavexore, el cual se encontraba en muy mal estado y así poseer un emplazamiento más adecuado y defendible frente a un posible ataque de los  musulmanes.

Una vez alejado el peligro musulmán, el castillo de Montizón fue testigo y protagonista de las luchas civiles que entre los distintos bandos nobiliarios tuvieron lugar a lo largo de los siglos XIV y XV.

          En esta fortaleza habitó  el gran poeta y hombre de armas don Jorge Manrique, hijo de don  Rodrigo  Manrique, quien emprendió obras de consolidación y reforma en el castillo.

            Sin duda es el mejor conservado de todo el campo de Montiel. Su buen estado de conservación hace que sea aconsejable la visita, pues es uno de los pocos castillos que aun conservan el recinto amurallado de la puebla.

            Se mantienen en perfecto estado las murallas del recinto exterior, en las cuales destacan sus puertas, y entre ellas la puerta del castillo, formada por  un arco apuntado  labrado en piedra de sillería. Este recinto exterior es la puebla.

 

            Una rampa de doble codo permite subir desde la puebla al castillo al que se entra por una magnífica puerta encuadrada en sillería y cubierta por arco apuntado. La Torre del Homenaje ocupa la parte sudeste de la fortaleza y se entra a ella desde el patio del castillo.

           Se mantienen en perfecto estado bastantes dependencias que rodean al patio de armas. Su segundo perímetro de murallas (barbacana, acceso...) se conservan en pie.

 

 Visita a  EZNAVEXORE O TORRES DE XORAY.

      Se trata de una fortaleza de época musulmana, situada en lo alto de un cerro de 852 metros de altura, en el margen izquierdo del arroyo de las Aliagas, en el paraje conocido como el Estrecho de las Torres. Su estado actual, francamente ruinoso, poco delata  la importancia que este enclave pudo tener en su día. En  las   crónicas aparece nombrado con diferentes nombres (Avensore, Feznavessore, Hisb Abu Xoray y Santiago)

      Este emplazamiento ya tuvo una ocupación prehistórica, concretamente en la Edad de Bronce.

      Fue una de las fortalezas encargadas de controlar el tráfico entre la Mancha y Andalucía.

       Durante la primera mitad del siglo XIII esta fortaleza debió ser una de las más importantes de la zona ya que en 1.239 tuvo lugar una partición de tierras entre las órdenes de Calatrava y Santiago y se hace tomando como base los castillos de Salvatierra y Eznavexore. En el siglo XIV este emplazamiento debió ser abandonado ante el auge experimentado por la puebla de Torre de Juan Abad y la fundación el castillo de Montizón un poco más al sur.

 

     El conjunto de la fortaleza se halla bastante arruinado. No quedan restos de murallas, aunque pueden reconocerse aún los límites del castillo. Este tendría una forma más o menos rectangular con torres que guardarían los lados. De ellas solo quedan en pié dos, pero podemos observar los vestigios de otras seis.

       Está edificado sobre roca, y utiliza como materiales el sillarejo y la mampostería fundamentalmente.

      De las torres conservadas destaca la del SW que alcánzalos seis metros de altura. La del SE es la segunda mejor conservada, y en ella podemos apreciar numerosos mechinales.

    También encontraremos una especie de foso interior, que puede tratarse de un aljibe, y una sala de forma rectangular, orientada de Este a Oeste.

      El castillo de Eznavexore fue el primero en ser conquistado por los cristianos ( en 1213 lo reciben definitivamente los caballeros santiaguistas).

    Son muchas las leyendas en torno a este lugar, la más conocida es la de la “Encantada”, si bien no es la única.

 

Visita a  la TORRE DE LA HIGUERA.

 

      Torreón de  planta  cuadrada y esquinas redondeadas, construido de mampostería  y sillarejo. Conserva todos sus muros, aunque en  uno de sus lados ha perdido un trozo de lienzo. Tampoco conserva los suelos de  madera, que dividían la torre en dos pisos  y una terraza en la que no quedan ya restos de almenas. Ocupa una superficie de 60 m. cuadrados, y mide 12 m. de altura. La entrada está ubicada en el lado norte, con un pequeño foso ante ella, lo que nos indica que allí tuvo que existir un puente desmontable de madera.

 

      Su aspecto, parecido en los bordes al de la Puebla del Príncipe hace pensar en un origen  cristiano, posiblemente de finales del siglo XIII.

      Su función era de torre de vigía. Construida sobre un cerro permite la visibilidad tanto hacia el Castillo de Montizón como hacia Eznavejor.

  

Ruta 4   f)Actividades de eclociclismo y rutas a caballo

 

            La 4ª Ruta  establecida en Villamanrique con motivo del IV Centenario del Quijote  pretende conducir a las gentes a parajes próximos a la localidad de interés paisajístico y naturalístico tales como:

                        -Estrecho de Cobastiga

                        - Pozo sin suelo

                        -Caminos reales que pasan por Villamanrique

                        -Sierra de San Cristóbal

Las excursiones a estos lugares, se podrán llevara cabo  a través de senderismo, ecociclismo , rutas a caballo y Quads, dependiendo de la calidad del terreno a visitar.

La   ruta Gastronómica  parte  de la repostería tradicional y los productos típicos locales y comarcales.

De esta forma  todos los interesados/as conocerán los platos típicos mencionados todos ellos en el libro de Don Quijote de la Mancha.

            La localidad de Villamanrique se caracteriza por la existencia de una rica gastronomía, caracterizada por platos típicos del lugar como : Gachas (ajo chico), migas pipirrana, caldereta, galianos , judías blancas, migas de pastor,  patatas con conejo, ajo de matanza y todos aquellos platos que contienen carne de caza.

De especial interés para el visitante son: las perdices escabechadas, y como postres: mantecados, magdalenas, mostillos, nuégados.

También es típico: Olla huérfana, andrajos, salón, vísceras de cordero (asadura), callos, cabeza de cordero asada, etc...

 La ruta gastronómica comprende  la degustación de    productos típicos del lugar e

 incluso la participación de la elaboración de alguno de los productos por parte del visitante.

Además, y coincidiendo con el rescate de tradiciones locales, en la festividad de

San Antón, día 17 de Enero, se lleva a cabo entre otras actividades el tradicional  “concurso de Tortas de Pastor”, en el que vecinos y allegados puede  participar  en la elaboración y deleite de la variedad de tortas que se elaboran en Villamanrique desde tiempos ancestrales.