EZNAVEXORE O TORRES DE XORAY

Se trata de una fortaleza de época musulmana, situada en lo alto de un cerro de 852 metros de altura, en el margen izquierdo del arroyo de las Aliagas, en el paraje conocido como el Estrecho de las Torres.

 Su estado actual, francamente ruinoso, poco delata la importancia que este enclave pudo tener en su día.

En las crónicas aparece nombrado con diferentes nombres (Avensore, Feznavessore, Hisb Abu Xoray y Santiago).

Este emplazamiento ya tuvo una ocupación prehistórica, concretamente en la Edad de Bronce, como así lo atestiguan diferentes materiales encontrados en el lugar.

 Fue una de las fortalezas que dominaba el Valle del Alto Guadalén y, encargada de controlar el tráfico entre la Mancha y Andalucía.

No quedan restos de murallas, aunque pueden reconocerse aún los límites del castillo. Este tendría una forma más o menos rectangular con torres que guardarían ambos lados. De ellas sólo quedan en pie dos, pero podemos observar los vestigios de otras.

Está edificado sobre roca y utiliza como materiales el sillarejo y la mampostería fundamentalmente. También encontramos una especie de foso interior, que puede tratarse de  un aljibe y una sala rectangular orientada de Este a Oeste.

Son escasas las referencias históricas de Eznavejor en época islámica. Se sabe, gracias al historiador Dozy, que por aquí anduvo el árabe Aben Hafsum capitaneando una revuelta de moros y cristianos contra el emir de Córdoba. Hafsum fue derrotado por Valid Abdelhamid en el año 885 en Torres de Xoray.

En el año 1031, al ser derrocado en Córdoba el último Califa Hixem III fue conducido prisionero a la fortaleza de Torres de Xoray, pero éste consiguió escapar de la misma y llegó hasta Lérida, donde murió cinco años después.

En el año 1182 en uno de los avances cristianos, reinando Alfonso VIII, caen en su poder Montiel y Alcaraz y después Albaladejo, Santa Cruz y las torres de Xoray entre otros, pero esta ocupación no llegó a consolidarse ya que la derrota de Alarcos supuso la pérdida de estas plazas pasando todo el Campo de Montiel nuevamente a manos musulmanas.

En el año 1213 Alfonso VIII reconquista definitivamente las Torres de Xoray. En el año 1214, el 7 de marzo, Alfonso VIII dona, mediante Privilegio Real, las torres de Joray a la Orden de Santiago. Este privilegio se conserva en el Archivo  Histórico Nacional. Es documento   original escrito en latín en pergamino de piel de vaca, con emblema real y sello de plomo. Dada la importancia   y antigüedad del mismo, se adjunta su contenido.  Después de una breve introducción viene a decir:

 " Por el presente escrito tanto a los presentes como a los venideros quiero que yo Alfonso, Rey de Castilla y Toledo por la Gracia de Dios junto con mi esposa, la Reina Leonor y con mi Señor Hijo Enrique con buen ánimo y con voluntad propia conforme al remedio de mi alma y de mis parientes y ciertamente para la salud propia hago  carta de donación, concesión, confirmación y estabilidad a Dios y a la Orden del Bienaventurado Santiago y a Vos Señor García González, Maestre presente de la misma Orden y a vuestros sucesores con validez perpetúa de los Conventos presentes y futuros de los frailes de la misma orden.

Dono  así mismo a Vos  y concedo el Castillo el cual se dice Feznavessore (Torres de Joray) que Yo gané por la clemencia de Dios a los paganos en justicia....tomando

posesión pacífica y quieta con todos sus términos, sus montes, dehesas, aguas, ríos, prados, pastos y todas sus pertenencias. Si alguno verdaderamente quebrantara esta carta o bien amenguara en alguna parte será preso, incurrirá  de lleno en la ira de Dios Omnipotente y pagará mil áureos reales en seguro y restituirá el doble del daño que hiciere. Hecha la Carta en Burgos. Era MCCLII. Día 7 de Mayo, del tercer año después que Yo dicho Rey Alfonso, vencí  con valor a Miramamolín Rey de Marruecos en los llanos de las Navas de Tolosa, no por mis méritos, sino por la clemencia de Dios y por el auxilio de mis vasallos. Y yo el dicho Rey A. reinando en Castilla y Toledo mandé hacer esta carta que con mano propia consolido y confirmo”.  Igualmente lo confirman otros personajes.

 Durante la primera mitad del siglo XIII, esta fortaleza debió ser una de las más importantes de la zona ya que en 1239 tuvo lugar una  partición de tierras entre las Ordenes de Calatrava y Santiago y se hace tomando como base los Castillos de Salvatierra (Calatrava la Vieja) y Eznavejor. En el siglo XIV este emplazamiento debió ser abandonado ante el auge experimentado por la puebla de Torre de Juan Abad y la fundación del Castillo de Montizón un poco más al sur. Así en las crónicas, el lugar aparece despoblado en 1243.

 Hoy su aspecto cansado parece decir poco a la historia en general, sin embargo, para nosotros, las experiencias del viejo testigo son fundamentales, ya que configuran parte de nuestras raíces, concretamente representan el mejor exponente de la dominación árabe en nuestra zona, siendo uno de los términos que conformaban  el Campo de Montiel en la Edad Media.

 

 La " Encanta" del Estrecho de las Torres de Joray, es, sin duda una de las más antiguas y hermosas leyendas que perduran en el Campo de Montiel desde los tiempos de la Reconquista.

 En ella se mezclan elementos moriscos, cristianos, amor, muerte y encantamiento.

Existen dos versiones sobre el origen de esta leyenda:

La primera  se centra en una hermosísima joven, enamorada de un caballero que fue a las cruzadas, del cual tenía la promesa jurada de que volvería el día de San Juan para desposarse con ella. El caballero no volvió y la hermosa joven, todos los amaneceres de  24 de junio aparece por el lugar de la cita para reunirse con su amado.

Para otros, se trataba de una princesa mora que se había fugado del Reino de Granada en compañía de un caballero cristiano con el propósito de casarse en tierras donde no hubiera impedimentos por sus distintas legiones.

La citada princesa había nacido en Joray por lo que el caballero cristiano suponía que debía conocer el pasadizo secreto que unía Joray con Montizón. La princesa, muy enamorada del cristiano, dijo que desconocía tal pasadizo por lo que el cristiano la degolló en la madrugada de un 24 de junio a los pies de Joray.  Desde entonces la princesa aparece ese día de todos los años con la esperanza de que alguien le desvele el secreto del pasadizo y así poder recuperar a su amado cristiano ofreciéndole el ansiado tesoro.