GASTRONOMÍA

 

En tiempos pasados la importancia ganadera era tal, que incluso la gastronomía pastoril a base de alimentos simples, productos de fácil y larga conservación u obtención, como el pan, las grasas animales y la leche ha llegado con el tiempo a formar parte de la cocina regional, por lo que actualmente podemos hablar de una cocina manchega, eminentemente pastoril.

La gastronomía manchega tradicional ha sido siempre de subsistencia y muy apegada a los cultivos de la tierra. No era ni excesivamente rica ni excesivamente abundante, dependía de la clase social y el poder adquisitivo de la familia y del tipo de trabajo que desempeñase cada persona. Se observa que los años de la Posguerra fueron especialmente duros, con carencias alimenticias mucho más generalizadas.

Era una alimentación de tipo mediterráneo, a base de pan, aceite de oliva, legumbres, sin faltar los condimentos. La carne estaba reservada para ciertas ocasiones.

El tipo de alimentos consumidos preferentemente en esta zona eran el pan, alimento básico como en casi toda la meseta. La leche, poca y especialmente de cabra y oveja, se tomaba mucho el suero que queda después de cuajar la leche para los quesos. La carne, sobre todo de cerdo, la de cordero y cabra se dejaba para ocasiones especiales, como la de gallo y paloma, la de vaca prácticamente no se ha consumido en esta zona y la caza se consumía sobre todo por los pastores, éstos también aprovechaban la carne de los animales de su rebaño que morían y para conservarla la salazaban y secaban.

El pescado fresco se consumía poco, con más frecuencia en las poblaciones por donde pasaba la carretera de Andalucía y Valencia, ya que lo subían desde estos puertos. Habitualmente se consumía más bacalao y sardinas de cuba.

Las legumbres, garbanzos, lentejas, judías,... eran la base de la dieta, se cocinaban en forma de potajes con algún otro producto que les diera sustancia. Las verduras eran una parte importante de la dieta, especialmente en verano, se consumía preferentemente en crudo y en ensalada. Se comía la fruta estacional, la que daba la tierra, se incluía el tomate como una fruta y era frecuente el consumo de naranjas procedentes de Valencia y Murcia durante el invierno y la primavera. Como bebida el vino en todas sus variantes.

Tradicionalmente las comidas del día solían estar organizadas en: 

-         El desayuno, de madrugada al levantarse, consistía habitualmente en gachas de harina, media sardina de cuba y una onza de chocolate.

-         El almuerzo por la mañana. No siempre se daban estas dos comidas matutinas, siendo frecuente que sólo se almorzara a primera hora de la mañana como el desayuno, y en algunos casos se incluía alguna patata y tajadas de blanco de cerdo (tocino).

-         La comida, al mediodía, era la comida fuerte del día, salvo cuando se estaba en el campo, solía ser un guiso de forma general o un potaje de diferentes tipos.

-         La merienda constaba de pan con arenques, bacalao, cebolla, Tomate o pepino.

-         La cena, a la caída del sol, comida fuerte en época de trabajo de campo (ensalada de judías, tortilla de patatas, gachas, potajes,...).

Por el contrario la comida de fiesta, reservada a días muy especiales era más rica, se consumía cocido, arroz con pollo, pollo guisado y dulces. La cena de Nochebuena tenía mucha importancia desde el punto de vista gastronómico, en ella se comía como algo excepcional gallo o capón acompañado de bellotas, castañas, naranjas... Los dulces solían ser de harina con manteca o con masa de levadura y eran amasados por las mujeres que los cocían en los hornos del pan. Muy comunes eran los mantecados, rosquillos, orejas de fraile, hornazos, flores de sartén y los dulces de arroz.

Estos dulces no sólo se tomaban durante la Navidad, también se comían con motivo de otras fiestas que tenían lugar a lo largo del año, por ejemplo los hornazos en las romerías primaverales y muy especialmente en San Marcos.

A diferencia, durante la cuaresma la alimentación era muy sobria y predominaban las comidas a base de bacalao y potajes y como dulces, las torrijas.

 Actualmente la alimentación ha variado en esta zona. Aunque se mantienen platos tradicionales que han dado una cierta personalidad a la cocina manchega, eminentemente pastoril.

COCINA TRADICIONAL DE VILLAMANRIQUE 

PLATOS SALADOS

Galianos

Ajo mulero

 Sopas cominas

-  Pisto manchego

-  Pipirrana de habichuelas

Asadillo

-  Matanza ( chorizo, morcilla negra y blanca, lomo y costillas en adobo, salchichón casero)

-  Potaje

-  Empedrao

-  Olla huérfana

-  Ajo chico y Grande

-  Andrajos

-  Gachamiga

-  Migas

-  Caldereta

-  Ajo machuco

-  Conejo frito y en salsa

 

 

 

PLATOS DULCES

  -  Nuegados

-  Galletas de máquina

-  Flores

-  Torrijas

-  Tortas de manteca

-  Arroz dulce

-  Torta de pastor

-  Tortas de suero

-  Borrachuelos

-  Rosquillos de Sartén

-  Bizcochos blancos y de canela

-  Bollos de aceite

 Rosquillos tontos

-  Tortas gloriosas

  -  Orejones